jueves, 10 de febrero de 2011

Nuestra hija

Buenas y santas.
Hemos recibido mails y mensajes preguntando si estamos muertos, qué nos pasó, si nos separamos o sufrimos de combustión espontánea.

Seguimos juntos, sí.

Sucede que estos meses estuvimos muy ocupados porque: tenemos una hija.

Carra no quería saber nada al respecto. Yo hacía bastante venía insistiendo con el tema de la adopción.

Después de un tiempo, yo ya me estaba enojando porque no me llevaba el apunte. Una noche, estábamos cenando y viendo Friends como siempre y salió el tema de nuevo.

Él me miró y me dijo: "Si esto te va a dibujar esa sonrisa todos los días, dale, adoptemos"

Un mes después, fuimos a Parque Patricios y volvimos con la cosita más tierna del universo.

La llamamos Clementina


1 mes y medio



 Dos meses y medio





 Cuatro meses



Nos cambió la vida.

Ya no cenamos viendo la tele. Ahora nos pasamos todo el rato corriendo atrás de ella que no nos deja tranquilos un segundo.

A ninguno de los dos nos gustaban los gatos pero esta bola de pelos nos compró el corazón.

Una señora tenía una gatita desde bebé y le daba pastillas anticonceptivas. La gata quedó preñada igual, claro, entonces la dejó en la calle junto con sus hijitos. Vimos esta historia por Facebook y rajamos a adoptar a uno.

Cuando llegamos a la casa de la señora que las rescató, fuimos a una jaulita donde estaban la mamá, Clementina y dos hermanitas.
Carra me dijo "elegí vos".
Me acerqué y me dije: "Que me elija ella"

Las cuatro nos miraban desde adentro con carita triste y un poco de desconfianza. Pero hubo una que se levantó y empezó a sacar las patitas para afuera, chillaba, saltaba y tiraba manotazos.
Supe desde ese instante que era ella.

Llegamos a casa con una criaturita que nos entraba en una sola mano. La dejamos en el piso y ahí se quedó olfateando e investigando el lugar de a poquito.
A la hora ya estaba viendo Star Wars con Carra en la cama.

Y, el señor que odiaba los gatos, esa noche durmió así:



Está claro que ahora es la reina de la casa y seguramente cuando ella lo disponga (como siempre) va a empezar a contar sus historias por acá.